domingo, 22 de agosto de 2010

REFLEXIÓN El Árbol Confundido


El Árbol Confundido

Había una vez, algún lugar que podría ser cualquier lugar, y en un tiempo que podría ser cualquier tiempo, un hermoso jardín, con manzanos, naranjos, perales y bellísimos rosales, todos ellos felices y satisfechos.

Todo era alegría en el jardín, excepto por un árbol profundamente triste. El pobre tenía un problema: “No sabía quién era.”

“Lo que te falta es concentración”, le decía el manzano, “si realmente lo intentas, podrás tener sabrosas manzanas. ¿Ve que fácil es?”

- No lo escuches, exigía el rosal. Es más sencillo tener rosas y “¿Ves que bellas son?”

Y el árbol desesperado, intentaba todo lo que le sugerían, y como no lograba ser como los demás, se sentía cada vez más frustrado. Un día llegó hasta el jardín el búho, la más sabia de las aves, y al ver la desesperación del árbol, exclamó:

- No te preocupes, tu problema no es tan grave, es el mismo de muchísimos seres sobre la tierra. Yo te daré la solución. No dediques tu vida a ser como los demás quieran que seas. Sé tu mismo, conócete, y para lograrlo, escucha tu voz interior. Y dicho esto, el búho desapareció.

- ¿Mi voz interior…? ¿Ser yo mismo…? ¿Conocerme…?, se preguntaba el árbol desesperado, cuándo de pronto, comprendió. Y cerrando los ojos y los oídos, abrió el corazón, y por fin pudo escuchar su voz interior diciéndole:

- Tú jamás darás manzanas porque no eres un manzano, ni florecerás cada primavera porque no eres un rosal. Eres un roble, y tu destino es crecer grande y majestuoso. Dar cobijo a las aves, sombra a los viajeros, belleza al paisaje… Tienes una misión “Cúmplela”. Y el árbol se sintió fuerte y seguro de sí mismo y se dispuso a ser todo aquello para lo cual estaba destinado.

Así, pronto llenó su espacio y fue admirado y respetado por todos.
Y sólo entonces el jardín fue completamente feliz.

Y tu… ¿dejas crecer el roble que hay en ti? En la vida, todos tienen un propósito que cumplir, un espacio que llenar.

No permitas que nada ni nadie te impida conocer y compartir la maravillosa esencia de tu ser.

Pero sobre todo recuerda, jamás podrás conocer el propósito de tu vida si no rindes tu corazón a aquel quién te creo. Conocerte es encontrar el propósito para nuestra vida.

¡Cuán bienaventurado es el hombre, que no anda en el consejo de los impíos, ni se detiene en el camino!

viernes, 13 de agosto de 2010

Martes 13 y la mala suerte

Hoy es día de mala suerte en Puerto Rico

Lo peor de dos mundos para los boricuas gracias a la herencia estadounidense y española

Por Pedro Bosque Pérez / pbosque@elnuevodia.com

Hoy es viernes 13, día que se asocia con la mala suerte en la tradición estadounidense, creencia que fue adoptada en Puerto Rico hace décadas, aunque ya teníamos los martes 13 como fecha de infortunio por vía de la herencia española.

Es lo peor de dos mundos para algunos boricuas, que por gracia o desgracia comparten la creencia estadounidense y española de que el día 13 es de mal aguero si cae en un martes o viernes, como ocurre hoy.

Una de las versiones del viernes 13 como día de mala suerte se origina en un mito escandinavo en el que 12 dioses cenaban. El dios Loki, comportándose como algunos boricuas, llegó a la comida sin ser invitado y se coló, desatándose una pelea que le costó la vida a uno de los dioses.

Otra versión se remonta a la Última Cena de Jesucristo con los 12 apóstoles, cuando Jesús es traicionado, aunque ese día no fue un viernes.

Mientras que otra versión se remonta al viernes 13 de 1307, cuando cientos de Caballeros Templarios, una orden militar católica, fueron arrestados, torturados y ejecutados en Francia.

Aunque muchos puertorriqueños rechazan ser superticiosos, el viernes 13 es un día al que le temen y viven con miedo a una tragedia personal.

Vulnerables psicológicamente

"Son personas vulnerables sicológicamente. Algunos con bagaje religioso que se han criado con la idea de que hay algo fuera de mí que tiene control sobre mí persona. Que tiene la capacidad de influir en algo que me puede perjudicar o beneficiar", explica el doctor en psicología David Pérez Jiménez, sobre la percepción negativa de algunos boricuas en torno al viernes 13.

"Algunos creen que el número 13 es de mala suerte. Igual que el número 666", añade Pérez Jiménez.

El psicólogo señala que el 13 a veces no se usa para identificar el piso con ese número en un edificio, o para denominar un apartamento, casa, oficina o calle.

"Hay edificios que tienen el número 13 o el 666 y no les ha pasado nada", explica el ex presidente de la Asociación de Psicología de Puerto Rico.

El temor de algunas personas al viernes 13 nace de la superstición, de "la creencia de que no somos capaces de cambiar el destino. Es algo fuera de mí. No tengo control", indica Pérez Jiménez sobre las personas que sienten que sienten que son incapaces de controlar sus procesos y vida.

Señala que esos temores son los mismos que llevan a mucha gente en Puerto Rico a mirar fuera del país y a esperar que sea otro el que le traiga la salvación o bienestar.

Piso 12 y piso 14

El ex presidente del Colegio de Arquitectos, Pedro Cardona, explica que el no rotular el piso 13 con ese número viene más de la tradición estadounidense.

Cardona señala que han sido contadas las ocasiones en que le han pedido que no identifique el piso 13 en un edificio que diseña.

Indica que en los planos de diseño se usa ese número, aunque luego en el edificio se identifica el piso 13 como 14.

"No es necesariamente superstición" del que contrata el diseño de un edificio, sino lidiar con la posible superstición de un comprador, afirma Cardona.

El arquitecto señala que en los edificios gubernamentales se identifica el piso 13 con ese número, y presenta como ejemplo a las dos torres del centro gubernamental Roberto Sánchez Vilella, en Santurce.

Indica que en la torre norte el piso 13 corresponde a la Junta de Planificación, y que en ese nivel se trabajaron los fallidos planes de uso de terreno de Puerto Rico.

Mientras que el piso 13 en la torre sur es del Departamento de Transportación y Obras Públicas, agencia que está en la mente de todos por el mal estado de las carreteras.