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sábado, 3 de abril de 2010

POEMA Calvarios, por William Pérez Vega


CALVARIOS

Con la cruz a cuestas ya vuelve el calvario

entre azotes viles que desangran pueblos

y hacen del escarnio un escupitajo

en la piel desnuda de los oprimidos

que sudan dolores de trabajo diario.

Ríen los poderes, levantando al aire

las 30 monedas y el cáliz robado,

en brindis de sangre del pueblo azotado

porque al fin al Cristo desnudo y jadeante

han crucificado.

Es el rito eterno de quienes repiten

desde sus altares un himno al escarnio;

dueños de las leyes, dueños de la iglesia,

dueños del Estado;

dueños de la lucha o del sindicato,

reencarnando a Judas, a Caifás y Herodes,

fariseos y escribas, levantando copas

con las mismas risas y las mismas manos

que empuñan el látigo

enfilando lanzas e hiriendo costados;

fosilizan dogmas hilvanando infamias,

coronas de espinas y clavando a golpes

las manos del pueblo ya sacrificado.

Reencarnan a Hitler, al amo esclavista,

a la Inquisición, a los invasores

y a Poncio Pilatos;

lo mismo en altares que en legislaturas

o en grandes palacios o en la Casa Blanca

de los blancos amos y ostentan poderes

fruto de la infamia y viles asaltos.

Visten de corderos, mientras de sus fauces

los feroces lobos sangran los despojos

del pueblo explotado,

convirtiendo templos y legislaturas, cúpulas y altares

en inmundos antros, cuevas de ladrones,

centros de mercado

donde ponen precio al Santo Sudario.

Ya vendrán los tiempos

en que tantos Cristos pobres, despojados,

sobre sus sudores desanden calvarios

sin dejar vestigio, piedra sobre piedra

destruyan los templos y enciendan las cúpulas

del poder hurtado y entierren el dogma

y quemen a una los siete pecados.

Entonces la gente de ropaje humilde

tendrá un nuevo himno que unirá gargantas

entibiando manos

y en la plaza grande habrá un nuevo templo

de paja, de tierra, pero tibio y santo

...en la mano firme de mi pueblo pobre,

pero liberado.

William Pérez Vega, del poemario LA MUERTE DE LOS DIOSES, 2007

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