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sábado, 20 de noviembre de 2010

FRENO a la violencia en nuestras escuelas

Responsabilidad de todos frenar el bullying

Mientras niños y jóvenes del caserío viven el trauma de la guerra

De acuerdo a una panelista del Congreso de la Niñez, la mayoría de los maestros y directores escolares no están preparados para afrontar el problema del acoso. (Archivo / Jorge Ramírez Portela)

Por Marga Parés Arroyo / Mpares@elnuevodia.com

El acoso escolar es un problema serio que tiene efectos devastadores, tanto para los implicados como para el sector de la sociedad al que pertenecen.

Así lo manifestó ayer María de los Angeles Ortiz, de la Facultad de Educación de la Universidad de Puerto Rico (UPR), durante una de las sesiones finales del IV Congreso Mundial sobre Derechos de la Niñez y Adolescencia.

Sin embargo, la educadora reconoció que esta situación tiene dos caras: convertirse en un problema de violencia o brindar una oportunidad de fomentar la prevención de estos casos.

Para poder atajarlo, sin embargo, recalcó la necesidad de que haya una comprensión, prevención e intervención de personas preparadas en el tema, lo que, a su juicio, no lo tienen la mayoría de los maestros ni directores.

“Es responsabilidad de todos intervenir con el acoso escolar. No hacerlo es ser cómplices de la muerte lenta de futuras generaciones”, puntualizó.

Por su parte, Jaime Conde, profesor adjunto de la Escuela de Derecho de la UPR, recalcó cómo el homicidio ha sido la causa principal de muertes de adolescentes varones de 15 a 19 años durante años y cómo los asesinatos de varones de diez a 19 años de edad suelen estar vinculados al narcotráfico.

“Los niños del caserío viven temerosos porque no saben cuándo se va a dar un tiroteo, viven el trauma de la guerra y no creo que, como país, le estemos dando atención a esto”, sostuvo al comentar, además, cómo niños y jóvenes que fueron reclutados para laborar en el mundo del trasiego de drogas, pueden ser rescatados y rehabilitados.

Mientras, Blanca Colón, del Centro de Acogida y Sostén Agustino, recalcó cómo el maltrato de niños puede dejar secuelas, afectando sus emociones, su voluntad de vivir y seguridad.

Agregó que cuando el niño busca ayuda surgen “las segundas heridas del maltrato”, lo que definió como cuando al menor no le creen su versión, el agresor niega lo ocurrido, se minimiza lo que ocurrió o culpan a la víctima.

“Hay que dejar de hablar de niños y adolescentes difíciles y problemáticos sino de la incapacidad de adultos de comunicarse y bregar con ellos”, dijo.

Por su parte, la doctora Brenda Mirabal, del Programa Biopsicosocial para niños maltratados, Recinto de Ciencias Médicas (UPR), cuestionó cómo, a pesar de infinidad de derechos a favor de los niños, no se están implantando.

“Si un niño habla en la escuela se tiene que ir (del salón) o lo botan. No se reconoce que la educación es un derecho”, sostuvo al recomendar que se reduzcan las entrevistas de los menores en los casos judiciales de maltrato.

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